25.1.12

No me aburres, me gusta tu inexactitud. Te quiero pero no soy estúpida: tú no eres el centro del puto universo. Fingí estar enferma en melancólicos correos electrónicos que enviaba a mis amigos pero te hubiera escupido en la cara. Tengo los pulmones asfixiados, me duele tu garganta como manifestación de la desastrosa relación que he tenido contigo. Me preocupa decir algo malo cuando nos odiemos, cuando no dejemos de arañarnos, cuando no seas capaz de llamarme puta porque estarías diciendolo de verdad.