5.9.10

Él era como uno de esos cortecitos insignificantemente pequeños que te haces un día sin darte cuenta en la rodilla. El mío estaba en la espinilla pero lo mismo da. Uno de esos a los que les pones una mini tirita (porque no necesitan más) y dices convencida: “ale, ya esta”. Y sigues como si tal cosa porque el cortecito no te molesta para nada. El problema es que el cortecito este además de pequeño es un poco hijo de puta y, aunque al principio no lo sepas, tiene la intención de abrirse cada dos por tres. Entonces cada vez que te rascas o te das un mínimo golpe sin querer se te abre el muy jodido y empieza a sangrar como si se le fuera la vida en ello. De verdad que le pone ganas y todo. No es como si se te estropease el ventrículo derecho pero yo es que la sangre casi mejor que por dentro. Y así, justo así de molesto era él.

9 comentarios:

un vagabundo dijo...

Jeje. Me gusta el humor con que explicas todo esto... Me parece muy original, sí. Pero en fin... Tal y como dijiste en tu anterior publicación, hay que seguir adelante..., y sea como sea la herida :)

Enjoy the silence dijo...

Gracias amable desconocido!

Ardid dijo...

Lo más insignificante puede llegar a hacer demasiado daño. ¡Ánimo!

Nana dijo...

Cortecitos caras duras que intentan fastidiarnos sin pedirnos permiso... Y personas que los imitan, que es aun peor. En un tema tan puñetero has conseguido expresarte de una forma que me ha hecho reir y a la vez acordarme de mis propios cortes. ¡Espero que pronto encuentres el iodo que lo cure todo! Sino, siempre puedes contar conmigo, aunqye seria solo como una tirita^^
Un beso con sabor a mango:)

Miqui Brightside dijo...

me gusta me gusta
igualmente yo te sigo y me pongo a leer
:)

Dara Scully dijo...

betadine a chorro. a veces funciona.


(te dejo
un elefante
malabarista)

Soñadora E dijo...

Y de vez en cuando pica!! Si, muy buena comparación.

En cuanto a tu curiosidad: Yo soy de Valencia :D! Y veo que tu eres mitad de Valencia, no? jejejee
Un beso!!

Ran dijo...

Una gran forma de explicar cómo nos sentimos a veces.
Acabo de encontrar tu blog por casualidad, me gusta ;)

la hija de caronte dijo...

A veces hay que poner todas las tiritas de la caja. muás