30.8.10

Joder, lo admito, como echo de menos que me abracen mientras duermo. Vamos, no me mires así, sé que es una mariconada pero a todos nos gusta que nos den la mano por debajo de la mesa, los besos rápidos al salir de casa, las notas de nevera. A todos nos gustan (en algún momento) esas cosas. Sabes bien que yo no estoy a favor de las relaciones de pareja, ni mucho menos, pero es verdad que echo de menos pasar un domingo entero en casa sin más propósito que deshacer la cama, volver a conocerle entre las sábanas. Tener a quien decir: "amor, casi que paro el despertador y nos quedamos un poco más". Joder, echo de menos hasta pasear al perro, hacer la compra, cocinar para dos. Tener un novio asquerosamente guapo que me recoje del trabajo los viernes y me lleva a la cama en brazos si me duermo en el sofá. Ya sabes, ese tipo de cosas. Es  una putada a veces, cuando me paro a pensarlo. Pero luego siempre digo:

¿Y lo bien que me sabe la libertad?

5 comentarios:

José Alfonso dijo...

Sólo de vez en cuando, la relatividad es perfecta.

Ardid dijo...

Todo tiene su momento y su lugar. Cada uno debe decidir qué momento vivir y si compartirlo o no con otra persona. ¡Disfruta de tu libertad! Yo ya disfruté de la mía. Besos.

Ananita87 dijo...

La libertad sabe mejor cuando es compartida, cuando libremente decides estar con alguien. Te llegará y no te sentirás presa más que de tus sentimientos, y estarás feliz.

Un beso

Dara Scully dijo...

se puede cocinar para dos y guardar las sobras en un tupper para el día después. no es lo mismo, pero algo es algo.


(un malabarismo
y siete galletas)

Ayshane dijo...

La libertad sabe demasiado bien... pero a veces (solo a veces) conduce a la soledad, a la falta de todos estos pequeños detalles que bien has comentado y es entonces cuando echas de menos a alguien que te abrace por las noches...