8.10.11

Estoy genéticamente predispuesta a no quererte. Me dices que soy rara de cojones y yo lo achaco a una cuestión lingüística, a mi propia habla indescifrable, alias alter ego, lo que sea. Te digo de vernos muy pronto pero tú sigues diciendo que no y es como dejarte mis tripas al despedirme, sobre la mesa. Te digo “deberías de enamorarte de otra” mientras escondo escandalosamente las arcadas. Y de repente, cuando mueres, entiendo que eres el más necesario de los seres humanos. En serio, estoy harta.