4.10.10

Tío, pero es que él estaba muy jodido. Llevaba meses con eso por dentro. Tú le viste, estaba hecho polvo. No le culpo del todo, no sé, no puedo. Yo tampoco habría soportado aquello. Y no voy a mentir para hablar bien de él ahora que no está. Todo el mundo aquí sabe que era un desastre, que era más raro que la hostia. Pero no sé que cojones hacía o que cojones tenía ese chaval que en cinco minutos de reloj se te metía por dentro. Pero no se dejaba cuidar y siempre andaba metido en líos, era difícil mantenerlo cerca. No sé hace cuanto de esto pero por lo menos tres o cuatro meses. Él llevaba una temporada raro, yo dos copas de más. Decía que estaba hasta los huevos de intentar parecer mejor de lo que era, que para ser un desgraciado más prefería enviarlo todo a tomar por culo, que se iría en cuanto sus padres le soltaran las cuerdas del cuello. Y se fue. Y nos eché de menos. Ojala se me hubiese ocurrido esa noche decirle: “vuélveme a llamar”.

5 comentarios:

Miqui Brightside dijo...

uh
me gusta :)

comme la vie est dijo...

es genial,
me guuusta! =)

Voy de anónimo. Tengo cita en psiquiatría... dijo...

Ay, ay, ay...

Qué de cosas me has recordado, si tú supieras...

Un... sí, un beso.

Mc dijo...

a veces la boca se nos calla
cuando mas debería de hablar.

Chica del espejo dijo...

Pero no lo hiciste. Aunque nunca es tarde.

Soy de las que piensan que los que más rebeldes son, siempre tienen más que dar.

Un besito.